Reivindicación del Cinismo

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:

Cinismo:

1.  m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
3. m. Doctrina de los cínicos (pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).
4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería.

Bien, no parece un buen punto de partida para andar hoy día recomendando el cinismo. Sin embargo, uno de los pilares fundamentales de los antiguos cínicos no fue la obscenidad ni la práctica de acciones vituperables (por más que se conserven anécdotas de Diógenes en este sentido), sino la VIRTUD. La virtud entendida como la vida de acuerdo con la naturaleza. La vida basada en la razón, la libertad y la autosuficiencia, y el rechazo de toda convención social que recorte estos valores.

Los cínicos predicaron la ascesis (la práctica) sobre la teoría, la ascesis entendida como entrenamiento, como fortalecimiento del espíritu. Postularon la renuncia a las necesidades superfluas. Defendieron la libertad individual, entendida en sus tres vertientes, Eleutheria o libertad para actuar, autarquía o autosuficiencia, parresía o libertad para expresarse franca y directamente. Según Diógenes, la parresía es “lo más bello del mundo”.

Los cínicos tienen muchos puntos de contacto con los estoicos, escuela de pensamiento posterior. Esto vale para la idea de que la virtud conduce a la felicidad, la indiferencia a lo externo, la vida de acuerdo con la naturaleza y la importancia de la ascesis. Pero los primeros se caracterizan por una combinación única de descaro, sentido del humor y subversión. Los estoicos identificaron mucho más la autarquía como una independencia respecto de las pasiones interiores. La autosuficiencia cínica se practica respecto del mundo entero. En este mismo sentido, la escuela cínica comparte otra seña de identidad única, que es la independencia respecto del poder. Muchos filósofos de la antigüedad (¡y de la modernidad!) estuvieron próximos al poder (Platón y Dionisos, Aristóteles y la familia real macedónica) o incluso detentaron el poder (Marco Aurelio). Los cínicos no sólo permanecieron apartados de los poderosos, sino que los criticaron implacablemente. ¡A quien puede extrañar, por tanto, la mala prensa que tiene esta escuela!

La mayor parte de lo que sabemos de los cínicos lo debemos a Diógenes Laercio y a su Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres. El primer cínico fue Antístenes, discípulo de Platón, al que siguieron el más célebre de ellos, Diógenes de Sinope (412-323 AC), Crates y su esposa Hiparquia, Metrocles de Maronea, hermano de Hiparquia, los escritores satíricos Menipo de Gadara y Bión de Boristenes, y el bondadoso y pacificador Demonax de Chipre. El caso de Hiparquia (ca. 346–300 AC) es especial, ya que es una de las pocas filósofas griegas de las que tenemos noticia. Vivió en pobreza con su marido Crates de Tebas (368 – 288 AC), quien renunció a su fortuna de acuerdo con el ideal cínico. Según Diógenes Laercio, un tal Teodoro, que se reía de ella, le preguntó por qué no se dedicaba a las tareas propias de su sexo. Hiparquia le respondió: “¿Crees que he hecho mal en consagrar al estudio el tiempo que, por mi sexo, debería haber perdido como tejedora?”. Crates, a diferencia de Diógenes, era amable y cordial, y predicaba la sencillez. Uno de sus discípulos, Zenón de Citio, es considerado fundador del estoicismo. Crates es protagonista de una de las Vidas Imaginarias de Marcel Schwob.

Según Diógenes Laercio, cuando se pregunta a Diógenes el Cínico de dónde es, no responde “de Sinope”, sino que utiliza una nueva palabra: Kosmopolithes, es decir, ciudadano del mundo. Los cínicos inventan una nueva concepción de la ciudadanía no vinculada con la polis, sino con toda la humanidad.

En este presente que nos ha tocado vivir, presionados por las prisas, la burocracia y los engaños, abrumados por emperadores que se pasean desnudos ante la legión de admiradores de sus trajes, rodeados de majaretas y majaretos, de nacionalistas que se miran el ombligo y deciden que no hay ombligos como los de su pueblo… Ante este panorama puede no haber mejor defensa que un buen espíritu cínico. Y ese será el espíritu que aliente este blog. Eso sí, esto no va a ser un sistemático reparto de estopa. Me reservo espacios de ternura para lo que de verdad merece la pena en esta vida. Entre otras cosas, el amor, la amistad, la naturaleza, el conocimiento, la ciencia, el arte, la música… Que de todo habrá en estas páginas.

Bach es la única cosa que te da la impresión de que el universo no es un completo fracaso
E.M.Cioran

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
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7 respuestas a Reivindicación del Cinismo

  1. harmoniamundi2007 dijo:

    MI CORAZA ES DE ACERO CINICO.

  2. Pingback: Arcadi Oliveres y la parresía | Desde mi tonel

  3. Las polis griegas se definían como Autó-nomas (propias leyes, independencia legislativa), Aut-árquicas (poder propio, independencia política) y Auto-suficientes (propia suficiencia, suficiencia y libertad económica).
    La Eleuthería o libertad para actuar y la Parresía o libertad de expresión son, más bien, caracteres o virtudes individuales.
    Éstas no pueden ejercitarse, plenamente, en la “polis”. De ahí la necesidad de Diógenes .de romper las murallas de la polis y proclamarse “cosmopolita”. Esa es mi opinión que, naturalmente, puede no ser la correcta.
    Lo que me cabrea es el nombre que le han puesto al “acumulador de mierda”, “síndrome de Diógenes”. ¿Que analfabeto lo habrá denominado así?.
    Saludos. Tomás

    • desdemitonel dijo:

      Gracias por el experto comentario. Yo creo que lo del síndrome de la basura forma parte del descrédito sembrado hacia una corriente de pensamiento molesta por definición para los poderosos (cuyos basureros y estercoleros han estado muchomás abarrotados que los de los filósofos…)

  4. Desde aquí quiere darte la enhorabuena más cordial por tu nuevo nombramiento como Director de la Escuela de Doctorado, de lo que´tú estarás satisfechos y que los que te conocemos estamos seguros que la llevarás a buen puerto.

    ENHORABUENA y a trabajar.

  5. doctoradouma dijo:

    Muchísimas gracias Tomás, a ver lo que podemos hacer por los futuros doctores de la UMA. De momento os invito a visitar el blog del doctorado en la UMA (http://doctoradouma.wordpress.com/) , que todavía está en mantillas, pero que espero que se convierta en un espacio para la información y la participación de nuestros doctorandos.
    Gracias de nuevo y un abrazo

  6. Llego muy tarde a este blog, aunque nunca es tarde para recrear el espíritu. ¡Ah los cínicos! Para mi que fueron los primeros anarquistas individualistas de la historia de Occidente. Lo del “Síndrome de Diógenes” fue, como dice Morales, obra de estúpidos que les gusta poner nombres a las cosas y con ello explican todo. El más apropiado sería “Síndrome de la demencia senil”, pero triunfó el otro. ¡Qué se le va a hacer! Los aristotélicos son así. Os dejo un enlace sobre “El mal llamado Síndrome de Diógenes”, http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/huvvsites/default/files/revistas/ED-88-10.pdf, que aclara algo las cosas.

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