Estamos perdiendo el norte…

A un cínico no se le puede poner una presa tan a tiro. Hace poco recibí el folleto de propaganda de un Máster de la Universidad Internacional de Andalucía. Vaya por delante que tengo nada que objetar a los contenidos del Máster ni a la competencia de su profesorado. Fue el envoltorio, la forma de presentar el Máster, lo que me sugirió la reflexión que haré al final.

Se trata del Máster Propio Universitario en Ciencias de la Sostenibilidad para Gestionar el Cambio Global. Primera sorpresa, la aparición de un nuevo tipo de ciencias, las de la “sostenibilidad”. Es curioso cómo el concepto claro y clásico de “desarrollo sostenible”, es decir, un desarrollo económico basado en recursos renovables y sin impactos irreversibles sobre el medio ambiente, ha dado lugar a una palabra de moda, “sostenibilidad”, que se utiliza en los contextos más diversos. Ahora se habla de “universidad sostenible”, “conocimiento sostenible” y hasta “dieta sostenible”. La presentación del Máster comienza con esta parrafada:

Partiendo de la realidad contrastada de que el bienestar humano es dependiente de la capacidad de los ecosistemas y la biodiversidad del planeta de generar servicios a la sociedad, el programa de estudios del Máster se articula en torno al eje de la Gestión de los sistemas socioecológicos, la Gobernanza, la Resiliencia y la Globalización en el marco de la Cooperación al Desarrollo, la sostenibilidad socio-ecológica, los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el Programa de Naciones Unidas de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio.

Un simple párrafo y tantas preguntas… ¿Es una realidad contrastada que los ecosistemas generan servicios a la sociedad, y que de ello depende nuestro bienestar? ¿Qué son los sistemas socioecológicos? ¿Qué tienen que ver con la gobernanza, la resiliencia, la globalización, la sostenibilidad socio-ecológica, la cooperación al desarrollo y un pomposo programa de Naciones Unidas que terminó, si no estoy equivocado, hace seis años? Pero la presentación del Máster sigue, supongo que para despejar las dudas:

El Máster se asienta sobre un programa transdisciplinario que, bajo el marco conceptual de la Ciencia de la Sostenibilidad, cuenta con aportaciones de las ciencias Biofísicas, Sociales y la Tecnología Aplicada para explorar, a diferentes escalas, las dinámicas y la Gobernanza de los sistemas socio-ecológicos o socio-ecosistemas (humanos en la naturaleza) en un contexto de cambio e incertidumbre.

¿Ciencias Biofísicas? ¿Para explorar a diferentes escalas la gobernanza de los socio-ecosistemas? ¡Treinta años dedicado profesionalmente a la Biología y me siento completamente perdido! Lo único que me queda claro es lo del contexto de cambio e incertidumbre. Todo está cambiando en la Universidad, es cierto, pero ¿hacia qué rumbo? ¿Dónde está el norte? Esa es mi incertidumbre.

Podría seguir, pero creo que vale como ejemplo. Mi reflexión es acerca del uso de un lenguaje cuajado de tecnicismos, tópicos y palabras de moda, pesados ropajes léxicos sobre un emperador desnudo. Por si alguno de los que se gana la vida haciendo gráficos complejos con muchos colorines necesitara más palabrejas, aquí le regalo unas cuantas, y de paso le explico lo que es la “resiliencia”:

¡Atentos, cazadores de palabras grandilocuentes! Es posible que en poco tiempo no haya político o gestor de las cosas públicas que no hable muy seriamente de “norepudiabilidad”, “autorizabilidad” o “dependabilidad”. ¿Para cuando las Ciencias de la “Performabilidad”?

Lo vio venir, hace 35 años, uno de mis pensadores favoritos, Paul K. Feyerabend, a quien dedicaré pronto un espacio en mi “Galería de cínicos”. Dice Feyerabend en su imprescindible Contra el Método:

Obsérvese hasta qué punto se mezclan en el discurso irrelevantes términos técnicos y llenan las frases de ladridos, gruñidos, aullidos y regüeldos antediluvianos. Se levanta un muro entre los escritores y sus lectores, no en virtud de una falta específica de conocimiento […] sino de la intención, por parte de los autores, de expresarse con arreglo a un curioso ideal profesional de objetividad“.

¿Y quién utiliza este lenguaje bárbaro? El especialista. La persona que Feyerabend describe de la siguiente forma:

Un especialista es un hombre o una mujer que ha decidido conseguir preeminencia en un campo estrecho a expensas de un desarrollo equilibrado. Ha decidido someterse a sí mismo a standards que le restringen de muchas maneras, incluidos su estilo al escribir y su manera de hablar“.

A los que ahora se forman en Másters dados por especialistas para producir nuevas generaciones de especialistas no les vendría mal pensar sobre esto.

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
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2 respuestas a Estamos perdiendo el norte…

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