Derechos humanos en la Universidad, y un Pacto con poco impacto

¿Están amenazados los derechos humanos en la Universidad de Málaga?

Antes de que alguien se asuste me apresuro a contestar: yo creo que no. Por eso me sorprende que un documento oficial de mi universidad diga lo contrario. En la Memoria de Responsabilidad Social correspondiente al año 2009 se lee literalmente lo siguiente:

Indique si la entidad tiene riesgos en materia de Derechos Humanos. ¿Cuáles son?

Respuesta: SI

Implantación: Los riesgos identificados hacen referencia a desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el acceso y promoción profesional.

Objetivos: Reducción de las desigualdades detectadas y fomento de la representación equilibrada de mujeres en los diferentes órganos y niveles de toma de decisiones.

Todo esto me tiene un poco sorprendido, porque cuando miro la memoria correspondiente al año 2008, la respuesta a esta pregunta fue negativa. ¿Ha pasado algo que haya cambiado la situación? ¿Realmente se está conculcando en mi universidad la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en el acceso y la promoción? Quiero pensar que no es así y en todo caso quiero pensar que si se ha detectado algún caso habrá sido inmediata y severamente corregido por las autoridades universitarias correspondientes. Lo que no quiero pensar es que esto sólo haya sido un toque “progre”, falsamente autocrítico, pero sin que se haya detectado ninguna discriminación real.

En cualquier caso este tema ha hecho que me pique la curiosidad por estas “Memorias de Responsabilidad Social”, que además se titulan “Informe de Progreso para el Pacto Mundial”. ¿Qué es esto del Pacto Mundial? Se trata de una iniciativa de las Naciones Unidas promovida en 1999 por Kofi Annan, en un discurso ante el Foro Económico Mundial, en Davos. La idea es establecer 10 principios a los que diferentes entidades públicas y privadas declaran su adhesión. Estos principios hacen referencia a la defensa de los derechos humanos, derechos laborales (libertad de asociación, rechazo del trabajo infantil y del obligatorio), respeto y preservación del medio ambiente (vamos, eso de la “sostenibilidad”) y, a última hora, se incluyó también el rechazo de la corrupción. Hasta aquí todo perfecto, cómo no estar de acuerdo. El problema surge cuando se tienen en cuenta los mecanismos de control del Pacto. ¿Cuáles son? Ninguno. No hay ningún mecanismo de control por parte de la ONU para saber quien cumple y quien no. Todo lo que la ONU demanda es que las entidades hagan un informe anual de progreso. Mientras lo hagan así, las entidades pueden colgarse la medalla azul de las Naciones Unidas y presumir de que apoyan el Pacto Mundial. No importa si tienen fábricas en países donde los sindicatos están prohibidos (con menos costes salariales, por tanto), donde los niños trabajan en lugar de ir a la escuela, donde se discrimina (ahí sí, de verdad) a las mujeres. No importa si se trata de multinacionales que se establecen en países donde la legislación (o la falta de ella) les permite contaminar sin restricciones. No importa si son empresas que contribuyen a la corrupción de gobiernos dictatoriales. Si envían su informe, son miembros del Pacto Mundial. Y si tienen dudas, consulten la lista de empresas que pertenecen a este engendro. A muchas se les supone la honradez, pero las dudas nos asaltan sobre muchas otras.

No es raro que existan voces críticas hacia el Pacto Mundial, que consideran que las Naciones Unidas no deberían contribuir a un lavado de determinadas empresas con la cara bastante sucia. Aquí tienen un blog en el que se expresan los críticos, algunos de los cuales son miembros destacados y altos cargos de las propias Naciones Unidas (p.e. Jean Ziegler), otros son dirigentes de ONGs como Ayuda en Acción, Amnistía Internacional o Greenpeace. Un informe de inspección de la propia ONU publicado recientemente ha sido demoledor, señalando las debilidades y carencias del Pacto.

Algunos dicen que el Pacto Mundial podría tener sentido si establece progresivamente mecanismos de control, pero creo que es una ingenuidad pensar que en el momento que esto suceda, no van a salir corriendo buena parte de los miembros. Lo que yo no termino de entender es qué hace una universidad metida en este fregado, cuando su respeto a los derechos humanos, al trabajo, al medio ambiente y a la honestidad, debería darse por supuesto y no necesitar del respaldo de banderas azules.

Algunas curiosidades sobre el Pacto Mundial:

¿Qué país del mundo tiene más entidades adheridas al Pacto Mundial?…. ¡España! (Si es que nos gustan estas cosas…)

¿Cuál es el tercer país del mundo con más entidades expulsadas por estar tres años sin molestarse siquiera en mandar el informe de progreso?… ¡España! (Sí, estas cosas nos gustan, pero nos cansamos enseguida)

¿Qué entidades españolas han sido expulsadas del Pacto Mundial por no informar durante tres años? Aquí está la lista completa del año 2008, para que cotilleen. Sí, RTVE está en la lista…

¿Cuántas del centenar de universidades españolas públicas y privadas pertenecen al Pacto Mundial?…. Sólo doce.

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
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Una respuesta a Derechos humanos en la Universidad, y un Pacto con poco impacto

  1. “Spain is different”. ¿O no?
    ¡VIVA ESPAÑA Y LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA1

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