Otra escuela es posible

Siguiendo el argumento de una entrada anterior, acerca del pluralismo metodológico propugnado por Feyerabend, la mirada crítica de este blog se dirige hoy hacia cierta pedagogía predominante en España que no se caracteriza precisamente por su actitud pluralista. Bolonia está dando a estos pedagogos doctrinarios y miopes la coartada para intentar imponer sus recetas y sus jergas en la universidad, después de haberlas aplicado en otros niveles de enseñanza. No voy a entrar en la crítica directa de estas recetas. Lo que quiero mostrar es que existen otras pedagogías, otras escuelas, otras formas de enseñar y aprender, algunas de ellas basadas precisamente en el pluralismo. Y lo más sorprendente, salvo que alguien me demuestre lo contrario, es la ignorancia absoluta de esas otras escuelas en el mundo hispanohablante.

Cualquiera puede comprobarlo buscando en Internet. La Coalición de Escuelas Esenciales que se está desarrollando en Estados Unidos es completamente desconocida en el ciberespacio de la lengua española. Theodore Sizer, su fundador, una figura central de la pedagogía moderna anglosajona, no tiene un artículo en la Wikipedia española, y son poquísimas las páginas en español que le dedican un espacio.

A estas alturas, este cínico no cree que existan recetas mágicas ni modelos milagrosos para la enseñanza. Pero me entusiasma oir de un grupo de pedagogos exactamente eso mismo. Que NO DEBE haber modelos pedagógicos únicos. Voy a intentar ir por partes y explicar brevemente en qué consiste la Escuela Esencial y quien fue su fundador.

Theodore R. Sizer (1932-2009) se graduó en Yale y se doctoró en Harvard. Se considera seguidor del pensamiento educativo de John Dewey, uno de los fundadores del pragmatismo filosófico. Sizer llegó a ser Decano de la Harvard Graduate School of Education, pero la mayor parte de su obra la realizó desde su cargo de director del Departamento de Educación de la Universidad de Brown. En 1984 Sizer publicó su obra fundamental: “Horace’s Compromise : The Dilemma Of The American High School”, no traducida al español (!). Esta obra es fruto de un estudio de cinco años sobre las condiciones reales en las que se realiza la enseñanza primaria y secundaria en EE.UU. Su protagonista, Horacio, es el arquetipo del profesor vocacional, bien formado y comprometido, pero completamente desbordado por la burocracia y las malas condiciones en las que se desarrolla su labor. Este profesor se ve abocado, en contra de su voluntad, al “compromiso de Horacio”, es decir, el acuerdo tácito que se establece entre profesores y alumnos de no exigirse demasiado mutuamente, de rebajar cada vez más el nivel de exigencia para evitarse mutuamente problemas.
Como consecuencia de la publicación de este libro, Ted Sizer fundó la Coalición de Escuelas Esenciales (CES), para promover una radical reforma de la enseñanza (tomen nota los enseñantes españoles: esta es una reforma que parte de la base, de las propias escuelas, y no del Ministerio de Educación, las Consejerías Autonómicas y sus “expertos”). Los principios de las Escuelas Esenciales se basan en una serie de puntos de partida. Por ejemplo, la constatación de que no hay dos escuelas iguales. Cada escuela es un reflejo de la propia comunidad. Cada escuela es o debe ser la creación de su personal docente y no docente. Por tanto, el personal de cada escuela es reponsable de su reputación. Esto implica un sentido de responsabilidad, autoridad y control sobre la propia escuela.
No existe por tanto un modelo único de “buena” escuela. No obstante, es bueno que las escuelas no sean demasiado grandes, que tengan dimensiones manejables y cuenten con un núcleo de personal estable y comprometido. Es bueno que la educación sea dialógica, con la mayor interactividad posible, con las mínimas restricciones formales y burocráticas. Más que un modelo único, lo importante para las CES es compartir un conjunto de principios directores. Dichos principios son, de forma resumida, los siguientes:

1. La escuela debe ayudar a cada adolescente a aprender a usar su mente de una forma productiva.
2. “Menos es Más”. Las metas de la escuela deben ser simples. Cada estudiante debe dominar un número limitado de destrezas esenciales. Debe evitarse un exceso de optatividad. Profundidad antes que diversificación.
3. Las metas de la escuela deben aplicarse a todos los estudiantes aunque los métodos para alcanzar estos objetivos pueden ser tan variados como los estudiantes mismos.
4. La enseñanza y el aprendizaje deben ser personalizados al máximo. Para ello, las decisiones sobre el plan de estudios y la elección de métodos específicos de enseñanza deben estar en las manos del director y el personal docente de la escuela.
5. La metáfora predominante de la escuela debe ser “el estudiante como trabajador” y el “maestro como asesor/entrenador”; provocar que los estudiantes aprendan a aprender.
6. Los estudiantes deben tener oportunidades de demostrar sus habilidades, y esta demostración debe predominar a la hora de obtener diplomas, títulos o acceso a niveles superiores. Los estudiantes deben sentir que pueden hacer cosas importantes.
7. El mensaje de la escuela debe enfatizar los valores de una expectativa sin presiones (“No te amenazo pero espero mucho de tí”), de confianza (mientras no abusen de ella) y de decencia (justicia, generosidad y tolerancia).
8. Los enseñantes deben considerarse primeramente generalistas (eruditos de educación en general) y en segundo lugar especialistas (expertos en una disciplina en particular). Se espera del personal un compromiso con toda la escuela.
9. Los objetivos administrativos y presupuestarios deben incluir un período sustancial de tiempo para que los profesores planifiquen colectivamente y sueldos dignos para todo el personal.
10. La escuela debe demostrar politicas, prácticas y pedagogía incluyentes y no discriminatorias.

Actualmente la CES cuenta con más de 600 centros educativos en EE.UU. Organiza reuniones anuales a las que acuden cientos de enseñantes, edita la revista trimestral Horace y están financiados por la Fundación Bill y Melinda Gates. Los análisis que se han hecho de sus resultados prácticos en la mejora de la calidad del aprendizaje a lo largo de estos 25 años parecen demostrar que el sistema está funcionando. Para un análisis detallado de estos resultados puede consultarse esta Web.

En resumen, la Escuela Esencial puede ser un modelo exportable o no a España, puede ser o no una forma de mejorar la enseñanza. No lo sé,  pero lo que creo indiscutible es que esta experiencia demuestra que otra escuela es posible, aunque algunos pedagogos bien instalados parecen no haberse enterado o no quieren que nos enteremos los demás. Y no sé qué es peor…

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
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Una respuesta a Otra escuela es posible

  1. Para no repetirme, en http://www.tomasmorales.es : “Educación en Igualdad” (pág. 1). “El colectivo DES- y la tribu PSI- (pág 2).”Enseñanza 1,2,3 y 4” (pág 5). “Mas sobre Bolonia” (pág. 6)

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