Indignados: Mejor sin deudas

La vocación de este blog es ir contracorriente y fieles a ella abordamos hoy el tema de actualidad: la reforma constitucional y la limitación del endeudamiento público. Y completamente a contrapelo de lo que parece haberse entendido como postura “progre” vamos a defender la contraria, es decir, la limitación obligatoria de dicho endeudamiento. Lo que nos lleva a coincidir con los grandes partidos. No creo que esto se repita…

De acuerdo, lo que no es de recibo son las formas. Parece claro que estos apresuramientos, este sorprendente acuerdo de los dos grandes partidos, muestran que la decisión no se ha tomado en nuestro país, y viene impuesta en el paquete de condiciones del Banco Central Europeo para comprar nuestra deuda y librarla de ataques especulativos. Esto no se reconoce públicamente, lo que lleva al ridículo de ver dirigentes políticos afirmar exactamente lo contrario de lo que defendían antaño, y encima poniendo cara de estar absolutamente convencidos y de haberlo estado siempre. Es vergonzoso.

Pero el fondo de la cuestión es si se debe limitar la capacidad de endeudamiento de las administraciones públicas. O dicho de otra forma, si hay que ajustar los gastos de dichas administraciones a sus ingresos. Creo que esto debería haberse hecho desde siempre. En mi opinión, resulta sorprendente cómo algo que ha sido impuesto a los políticos, y que han tenido que tragar de mala manera, esté siendo atacado por los indignados, los sindicatos y otras instancias alternativas.

El argumento más repetido para rechazar el ajuste es que llevará a la liquidación del “estado del bienestar”. Ese argumento implica que dicho estado del bienestar depende, necesariamente, de la deuda; en pocas palabras, del compromiso de que sea “el que venga atrás”, la siguiente generación, el que “arree” y pague la diferencia entre gastos e ingresos. Algo que no parece justo para la siguiente generación, que también tiene derecho al “estado del bienestar” y que se vería abocada a seguir aumentando la bola de nieve de la deuda.

El ajuste de gastos e ingresos es razonable. Es lo que hacen normalmente las familias, las comunidades de vecinos, las asociaciones… Lo que no ha sido razonable es el espectáculo de una tropa de políticos que con la coartada del estado del bienestar se han dedicado a contraer deudas (que ellos no van a pagar) para derroches innecesarios, creación de superestructuras tan costosas como inútiles, colocación de afines y simpatizantes y compra de votos. Contra esto es contra lo que habría que dirigir la justa indignación de la calle, Contra las deudas que tan alegremente se han contraído, y no contra su limitación constitucional.

No confundamos las cosas. El estado del bienestar no son ayudas para todos, las necesiten o no. No son libros y ordenadores gratis para todos los escolares, ni cheques-bebé ni subvenciones indiscriminadas. No son universidades en cada pueblo. No son estructuras burocráticas duplicadas o triplicadas que encima tienen que justificar -costosamente- que sirven para algo más que para generar sinecuras*. Los recursos públicos pueden ser mayores o menores, pero deben dirigirse prioritariamente a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y no de sus administradores. Nadie, absolutamente nadie debería carecer de estudios o de salud por falta de recursos. El estado del bienestar consiste sobre todo en que nadie vea mermadas sus oportunidades por falta de ayuda. Pero que no nos pongan por delante la zanahoria de la educación y la sanidad para seguir dándose la vida padre a nuestra costa (o a la de nuestros hijos).

*Para los de la LOGSE. Sinecura: empleo o cargo retribuido que ocasiona poco o ningún trabajo.

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
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Una respuesta a Indignados: Mejor sin deudas

  1. Totalmente de acuerdo con tu comentario.
    ¿Por qué no juzgar y considerar delito a la alegría de vivir de los políticos que, igual se montan una tele de autobombo que, con préstamos que ellos no piensan pagar, hacen un aeorpuerto para inaugurarlo ante unas elecciones, pero que carece hasta de luz?.
    ¿Por qué no juzgar, por lo penal, esta desmesura que lo único que consigue es agrandar la bola de nieve?.
    Yo puedo endeudarme, hoy, en 2.000 euros, si sé que a fin de mes voy a cobrar, al menos, 2.100, pero ¿lo que hace el Estado, las Autonomías, los Ayuntamientos?
    Para correrlos a gorrazos hasta que ingresen en prisión.
    Saludos

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