La ingenuidad humana, ese recurso inagotable

En estos tiempos de crisis, parece que el único negocio que resulta todavía rentable es el de explotar la ingenuidad y buena fe de las personas, y convencerlas de que existen soluciones milagrosas  a sus problemas por unos cuantos euros. Y esto se hace a sabiendas de que las presuntas soluciones no son más que engañifas. Como ya hemos dicho en otra entrada, de acuerdo, esto es el libre mercado, y todo el mundo es libre de elegir. Pero también es cierto que la publicidad no puede ser engañosa, y yo añadiría que tampoco debe ser contraria al sentido común. Que hay mucho pensionista y mucho parado con lo justo para llegar a fin de mes, y mucho espabilado  dispuesto a sacarle los cuartos.

Y es que no escarmentamos. Después de la estafa de las pulseras magnético-energético-equilibradoras, voy a una farmacia y me encuentro el Cartier de las pulseras milagrosas: Health Plus, la pulsera de titanio magneto-ionoterápica  que por un módico precio de ¡115 euros! permite que (copio literalmente): “de una manera natural, nuestro organismo regule las alteraciones que sufre nuestro cuerpo debido al tipo de vida que llevamos, tan poco natural“.  Y aunque los anunciantes advierten que “La pulsera HEALTH-PLUS® no es un medicamento, no tiene intención de diagnosticar, ni tratar ninguna enfermedad grave“, añaden, a renglón seguido que “actúa frente: insomnio, jaquecas, alergias, depresión, stress, ansiedad, agresividad, llagas, reuma, osteoporosis, articulaciones, inflamaciones, dolor generalizado, recuperación deportiva. Tanto en adultos , niños y ancianos.” ¡Y eso sin ser un medicamento!  Pero lo grave del asunto es que cualquier pensionista que esté dispuesto a lo que sea con tal de acabar con sus dolores articulares, se verá animado a comprar al leer en el folleto que la pulsera tiene… ¡Un estudio clínico! Gracias al blog de Centinel (¡muy recomendable!)  he conseguido localizar el estudio. Aquí lo tienen. Publicado en una revista sin revisión por pares (es decir, sin el menor control de calidad), sin controles negativo a doble-ciego, sin ninguna de las exigencias que se le hacen a los estudios clínicos y sin el menor respeto por la sintaxis.

Pero lo peor de todo es la falta de memoria. ¿Es que ya no nos acordamos de aquella pulsera magnética que terminaba en dos bolitas y de las que en España se vendieron a finales de los años 80, más de un millón de unidades? ¿Ya nadie se acuerda de que uno de sus fabricantes, la empresa española Bio-Ray, fue condenada en 2006 por un juez estadounidense a reembolsar su coste a 100.000 clientes en EE.UU.?  Pues veinte años después estábamos comprando como locos las Power-Balance. Y claro, como salen en la tele y las llevan los famosos…  ¿Cómo van estos señores y señoras tan preparados y distinguidos a engañar al pueblo llano?

Pues engañan. Y no sólo en productos que nos alivian los dolores, sino incluso en aquellos que nos resuelven problemas que no tenemos.  ¿A ustedes les pica el cuerpo después de ducharse? A mí no, al contrario. Y sin embargo la publicidad radiofónica del Maxical asegura que si usa este maravilloso descalcificador magnético, no sólo podrá beber el agua del grifo sin notar su sabor, no sólo librará a sus electrodomésticos del problema de la cal, sino que dejará de picarle el pellejo después de la ducha por culpa de la maldita cal. ¿Y cómo actúa Maxical, y otros sistemas del mismo pelaje, como PowerMax? Pues lo más simple, un par de imanes que se acoplan a la tubería de entrada del agua en el domicilio. Y uno piensa qué incompetentes deben ser tantos empresarios que necesitan agua sin cal y que invierten grandes sumas en resinas de intercambio iónico, cuando con un par de imanes  lo tendrían resuelto… Y qué oportunidad pierden los constructores de viviendas, pudiendo ofrecer a sus clientes agua descalcificada gratis en los pisos, tan sólo con poner imanes en la acometida del bloque. ¡Qué lástima que los únicos listos sean los del Maxical!

Y termino esta larga entrada con la última por hoy. Ya hemos dicho antes que un auténtico filón para el mercado del engaño son los mayores a los que les duelen las articulaciones. Y lo último que ha salido es un “complemento nutricional” (por este resquicio legal se están escapando todos estos listos) llamado Oseogén, calificado como “alimento articular” y al que se le atribuyen propiedades analgésicas y antiinflamatorias, así como la mejoría de todo el aparato locomotor.  No voy a insistir en esto, pero no puedo evitar hacer un comentario sobre un pequeño detalle que muestra cómo está el nivel. La empresa fabricante del Oseogén, Drasanvi, dice apostar por la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación). Eso está bien, aunque en la base de datos PUBMED no aparezca una sola publicación en la que haya participado esta empresa. Pero la foto que ilustra este desvelo por la investigación científica no tiene desperdicio. Una hoja entera, aplastada de mala manera entre dos portaobjetos (¿no había un cubreobjetos a mano?) bajo un objetivo de 40X y manipulada por manos enguantadas. Probabilidad de ver algo significativo para la I+D+i=0 ¿No había nadie del “equipo multidisciplinar de profesionales altamente cualificados, en permanente formación y reciclaje” que afirman tener, que supiera cómo se maneja un microscopio?

Anuncios

Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
Esta entrada fue publicada en Cartas desde mi tonel y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La ingenuidad humana, ese recurso inagotable

  1. Pingback: Pulseras que se caen, y tomate para la próstata | Desde mi tonel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s