Las palabras inútiles del banco naranja

¿Han escuchado la campaña de publicidad de ING Direct sobre la supresión de comisiones en sus cuentas? Esta vez los del freshbanking se han pasado siete estaciones a la hora de llamar la atención. Ellos consideran que “comisiones” es una palabra inútil, y por tanto debe ir a parar al cesto de las palabras inútiles. Y ya de paso condenan a dicho cesto otras palabras supuestamente inútiles como por ejemplo, “equinodermo”, “carbúnculo”, “escotoma”, “mayéutica” o “inane”. De piedra berroqueña se queda uno. Para empezar es dudoso que “comisiones” sea una palabra inútil, a juzgar por el uso y el abuso que han hecho de ella ciertos políticos. Pero decidir que otras palabras no sirven para nada dice mucho de donde está el nivel de algunos publicistas.

Los médicos tendrían mucho que decir ante la supuesta inutilidad de “escotoma”, palabra que usan para designar un deterioro visual o auditivo. Mi espíritu de biólogo se indigna ante la condena de la palabra “plastrón” (pobres tortugas, si las priváramos de esta parte de su caparazón) y sobre todo “equinodermo”. Los freshbankers ignoran por supuesto que se trata de un grupo muy numeroso de especies marinas (unas 6000 descritas) al que pertenecen los erizos y las estrellas de mar. Ignoran más todavía que estos animales están emparentados con los vertebrados, y que su anatomía es una de las más fascinantes de todo el Reino Animal. Pero este desprecio a la Naturaleza es casi perdonable comparado con el desprecio al pensamiento y a su historia. La mayéutica es la técnica (que Platón atribuye a Sócrates) de interrogar a nuestro interlocutor para suscitar su interés, para obligarle a discurrir, razonar y obtener nuevos conocimientos. La mayéutica intenta provocar el descubrimiento de la propia sabiduría, que se encontraría latente en la conciencia. Según Platón, en El Banquete, el filósofo se comportaría, con sus preguntas y razonamientos, en el partero que ayuda al alumbramiento de la verdad. Esta misma metáfora aparece en otro diálogo de Platón, el Teeteto. La mayéutica tiene importantes implicaciones en el mundo de la educación, como puede imaginarse. Un mundo que parecen no haber aprovechado demasiado los de la cuenta naranja y sus publicistas. Estos son los que hablan de la necesidad de “desaprender”. Han predicado con el ejemplo.

Vivimos tiempos extraños, donde al parecer las palabras útiles son, por ejemplo, “piscinazo” o “subidón”. Tiempos donde escuchamos que un equipo “ha sabido leer un partido”, lo que no es de extrañar dado que “juegan un papel” importante en la liga. Días en los que un banco se permite la gracieta de condenar a la papelera, por inútiles, a la mayéutica o los equinodermos. ¿Por qué no “sabiduría”, “vocación”, “reflexión”, “autodisciplina”…?

Vivimos tiempos inanes (absurdos, vacíos, sin sentido, fútiles…) ¿Ven como esta palabra es tan hermosa como útil?

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
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6 respuestas a Las palabras inútiles del banco naranja

  1. AL dijo:

    ¡Genial! Me ha encantado tu artículo.
    No hay nada más que ver de qué “aguas” (entiéndase, ejecutivos bancarios) vienen estos “lodos” (pertinaz crisis). Ya nos lo dijo ayer Rajoy: “nada será igual…”
    ¡Dios nos proteja!

  2. Por lo que a mí me afecta, tirar al cesto de los papeles la “mayéutica” denuestra la sabiduría no sólo de los publicistas, también de los que aprobaron dicha publicidad.
    ¿No será que la palabra que sobra, y el concepto que sobra, y la realidad que sobra, es “banco” de cualquier color de la gama cromática?

  3. Por un momento había entendido mal el comentario de Tomás Morales, y es que, ¿y si en verdad los publicistas no fueran una panda de idiotas sino unos señores la ostia de sabios? Gente que efectivamente conoce el significado de la mayéutica y que, por eso mismo, querría desterrarla; a ningún banquero le interesa que haya ciudadanos discípulos de Sócrates, y más aún si tiramos por el cinismo. Por algo se condenó a Sócrates y se insultó a los otros: por pesaos. Cuando la filosofía funciona es un estorbo, lo malo es que rara vez funciona.

    Claro que es la típica respuesta conspiranoica del tipo “nos quieren idiotizar” a una estrategia de ventas bastante sencilla, pero me ha hecho gracia.

    Un saludo.

  4. Antonio dijo:

    El lenguaje es manipulado constantemente desde todos los sectores de la sociedad para adaptarlo a sus intereses.Me dispongo a seguir su blog desde este momento. Le dejo el nombre del mío por si quiere echarle un vistazo: Tijerasdepapel. Hay en él una entrada: La planta de las mil leyendas, que prodía leer.
    Saludos

  5. Pingback: ING: Pensar o no pensar « Lo que diga "la publi"

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