Fin del paréntesis

Dice la canción de Silvio Rodríguez:

“Y cómo pasa el tiempo, que de pronto son años…”

No han pasado años desde mi última entrada, pero sí unos meses en los que lo urgente se ha terminado por imponer sobre lo importante. Unos meses en los que han pasado muchas cosas, mucha agua bajo los puentes y muchos cambios de dirección del viento. Si en entradas pasadas repartimos estopa a unos dirigentes políticos que, adictos del escaparate y la grandilocuencia, metieron al país en un agujero, en esta nueva temporada tocará el turno a los que parecen haber tomado el relevo para seguir cavando. De todo esto, y particularmente de los cambios que se anuncian para la universidad, seguiré hablando desde mi tonel. Por ejemplo, de la subida de tasas universitarias, en las que se maneja con desenvoltura una cifra del porcentaje de costes de la enseñanza cubiertos por las tasas sin que nadie tenga idea de cuál es el coste real de la enseñanza. ¿Se han parado a pensar los que hablan de quinces y veinticincos por cientos de que hay una parte en la universidad que investiga? ¿De que los alumnos no tienen por qué pagar con las tasas ese tiempo dedicado a la investigación, y que hasta ahora nadie se ha molestado en calcular? Si la reforma (que es necesaria) de la universidad española empieza por la subida de tasas, mal empieza. Empecemos por evitar que en la Universidad la “dedicación exclusiva” pueda significar impartir de forma cansina y rutinaria unas horas de clase a la semana. En la universidad hay docentes, investigadores y personal administrativo y de servicios que trabajan mucho y bien. Pero también los hay que no cumplen y el problema es que fallan los mecanismos para impedir que esto suceda. No me digan que la urgencia es subir las tasas académicas. La urgencia es subir la productividad académica y científica. Impedir y castigar la mediocridad. Y hablando de mediocridad, no se pierdan la entrada del blog de David Jiménez hablando del tema. Ahora bien, no nos podemos quedar la constatación de que hay mediocres en este país. A por ellos. O-é.

 

 

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Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
Esta entrada fue publicada en Cartas desde mi tonel, Ciencia, Enseñanza, Política, Universidad. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Fin del paréntesis

  1. María Dolores dijo:

    Me alegro mucho de que el paréntesis se cierre, por fin. Muy buena la entrada, como siempre.

  2. andres tello dijo:

    Menos mal que no te has ahogado en el tonel y que sacas otra vez la cabeza fuera para respirar este aire contaminado, recortado y viernícola que nos está obligando a respirar este gobierno. Tu voz, que sale limpia del tonel, donde seguro no has respirado este aire, nos ayudara a entender y combayir mejor esta pesadumbrez que nos atenaza.
    Gracias por darnos tu voz nuevamente.

  3. Desiré dijo:

    Las medidas que se están tomando me recuerda a épocas pasadas, épocas a las que se dijo que no volveríamos, épocas que no nos llevan a un buen futuro…y eso que en esas épocas yo ni existía…pero me obligan a tropezar con esa piedra de nuevo y los mediocres siguen ahí.

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