Otra educación no es posible

Después de un periodo de silencio, impuesto por los vaivenes de la vida, aquí estamos otra vez dispuestos a criticar lo que se preste a ello. Y el caso es que no es de temer la escasez de materia prima. Un filón que parece inagotable en estos días es el de la educación, tema central de la máxima preocupación pública hasta que el siguiente tema lo relegue al olvido (y no tardará mucho). La aprobación del anteproyecto de LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) ha hecho que hablemos de educación. Y el resultado no parece ser ni la reflexión ni la crítica. El resultado de que hayamos centrado nuestra atención en la educación que tenemos y en la que deberíamos tener, no puede ser más bochornoso. De un lado, los proponentes de la ley, que tienen razón en afirmar que no podemos seguir por el camino actual. Pero que vuelven a caer en el error de todos los gobiernos que han hecho reformas educativas, el de no considerar la educación como un tema de todos, no de un partido, y han sido incapaces de encontrar acuerdos. Los mismos que sí han sido capaces de complacer a la iglesia católica haciendo evaluable a la religión y a su alternativa. Los que consideran aceptable (y subvencionable por el estado) la educación separada de niños y niñas. Cualquier reforma positiva que pudiera tener la LOMCE ha quedado enmascarada por temas completamente secundarios para la calidad de la enseñanza.

¡Y qué decir de los opositores a la LOMCE! Estos días hemos oído de todo. De todo menos razonamientos, argumentos pedagógicos, diseños alternativos, reconocimiento del fracaso del sistema actual, análisis de sus causas o propuestas de soluciones. “Regreso al pasado”, “ley de corto recorrido”, “vuelta al catecismo”, “privatización de la enseñanza”, “conspiración contra la esencia cultural de un pueblo”… Hablando de regreso al pasado ¿dónde quedaron los políticos capaces de análisis, argumentación y crítica serena pero rigurosa?

Pues aquí va mi argumentación y mi opinión:

1) La organización de la educación es una cuestión de estado, y los partidos han ignorado siempre esto. Otra educación no es posible sin un acuerdo global, estable y no ideológico de los políticos y la comunidad educativa.

2) La educación es responsabilidad de toda la sociedad, no sólo de la escuela. Cada persona de este país es un educador en mayor o menor medida, porque lo que hace o dice tiene influencia en quienes le rodean, pequeños o mayores. Esto vale especialmente para los padres, pero es aplicable a todos. Si no somos capaces de entender esto y obrar en consecuencia, otra educación no es posible.

3) La derecha no lo hará nunca, y la izquierda no tiene el valor de hacerlo, pero la enseñanza pública tiene que ser estrictamente laica. La religión debe enseñarse en un ámbito diferente al de la escuela, sea la familia, la parroquia, la escuela coránica o donde sea. Mientras sigamos discutiendo sobre los galgos de la religión y los podencos de su alternativa, otra educación no será posible.

4) La llamada “educación en valores”, que es absolutamente fundamental, no puede confundirse con la enseñanza de conocimientos. La educación en valores no consiste en convertir valores en contenidos y obligar a su estudio. Un profesor enseña puntualidad siendo puntual, autoexigencia siendo autoexigente, respeto siendo respetuoso (y exigiendo el respeto de los demás), tolerancia siendo tolerante. En este sentido, estoy de acuerdo con la supresión de la Educación para la Ciudadanía. O en la escuela nos dedicamos explícitamente a enseñar conocimiento (e implícitamente valores tales como el amor al conocimiento), u otra educación no será posible.

5) Los estudiantes reciben el mensaje de que el fracaso escolar se debe a que los profesores no les motivan lo suficiente, los padres no les prestan atención y los políticos hacen recortes en educación. Pero deben recibir alto y claro otro mensaje. Que su educación también depende de ellos, en buena medida. Que por encima de las dificultades, su esfuerzo y su disciplina les proporcionarán una correcta formación como personas y como profesionales. Que deben diseñar y construir su propio proyecto de vida, sin esperar a que lo hagan los demás. Si seguimos irresponsabilizando alegremente a nuestros jóvenes, otra educación no será posible.

6) Lo que parece ser una cuestión clave en la mejora de la calidad educativa, que ha provocado las reacciones más furiosas que se recuerdan en algunos nacionalistas, es la garantía de que el castellano sea la lengua en que se imparte la enseñanza, en caso de que así lo deseen los padres. ¿Acaso es imposible practicar un auténtico bilingüismo? ¿Es imposible llegar a un acuerdo para utilizar el castellano y otra lengua cooficial al mismo tiempo en la enseñanza? Como antes dije, todos somos educadores, y algunos políticos están impartiendo clases magistrales de intolerancia en este tema. Luego querremos que los alumnos estudien el concepto de tolerancia para el examen. Mientras no seamos capaces, por razones puramente políticas, de asumir el bilingüismo en las comunidades donde proceda, no será posible otra educación.

En resumen, creo sinceramente que en las condiciones actuales, otra educación no es posible. Pero por no terminar con una nota de amargura, como enseñante creo también en esos alumnos y alumnas que prestan atención, se esfuerzan, quieren aprender y saber más, no se conforman con hacer lo mínimo para aprobar, se han convertido en protagonistas de su propio aprendizaje. Y en los profesores y profesoras que aman su trabajo, a pesar de todo, y hacen más de lo que pueden. Ellos no saben de recortes, de seudopedagogías ni de políticas. La calidad de la enseñanza son ellos. En ellos mi esperanza, y de ellos el futuro.

Anuncios

Acerca de desdemitonel

Biólogo, profesor en la Universidad de Málaga
Esta entrada fue publicada en Enseñanza y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Otra educación no es posible

  1. Andrés Tello Romero dijo:

    Ramón somos muchos los que opinamos como tu, si no al 100% si en una gran proporción, pero el problema es que no somos suficientes para hacer entender al gobernante y al legislador que tus opiniones y la de muchos millones de españoles debe ser oida y tenida en cuenta.
    Pero el gobierno del PP se abraza a su mayoría absoluta para “imponer” su ideario ideológico, con la complacencia y alborozo del clero de ideología preconciliar representado por monseñor Rouco, obviar a la opsición y a los movimientos ciudadanos que piden y exigen ese pacto al que tu haces mención y que se acabe el vaivén de reformas y contrarreformas de las leyes que rigen el mundo de la Educación en España.

  2. desdemitonel dijo:

    Sin duda ese es un problema, Andrés, pero sólo uno de ellos. Lo que me resulta deprimente es la falta de argumentos, la búsqueda de titulares impactantes, la falta de reconocimiento del fracaso del sistema educativo. Si la catástrofe no es completa sólo se debe a que hay profesores que aman su trabajo y se esfuerzan mucho más allá de lo que se les pide. Y a que hay alumnos que sí saben lo que quieren, y trabajan para conseguirlo. Pero el sistema falla. Y la oposición legítima a la LOMCE, centrada sobre todo en temas accesorios, se está convirtiendo en una defensa de ese sistema.
    Mejor que yo, lo ha expuesto Ignacio García de Leániz en un reciente artículo publicado en El Mundo:

  3. Tomás Morales dijo:

    En los tiempos en que el bachillerato era de tres años, dábamos Ética Personal en 1º, Ética Interpersonal en 2º y Ética Social en 3º. Te aseguro, Ramón, que los antiguos alumnos todavía lo agradecen, que alguien le hablara, laicamente, de esos valores.
    Igualmente, Educación para la Ciudadanía, si fuera posible argumentar ajenos a ideologías de partidos.
    Pero la Filosofía no importa, es molesta.

  4. Liz dijo:

    Olé, Ramón, me ha gustado el artículo, en general y en especial, cuando hace referencia a los padres, ya que pienso que somos los padres los responsable de impartir valores a nuestros hijos.
    Además, por una experiencia personal, estoy de acuerdo con el punto 4, yo tuve una asignatura de bachillerado llamada “Cívica y Moral” (actual Educación para la Ciudadanía), dónde debíamos saber de memoria por ejemplo, conceptos como, Estado justo, en un país donde el gobierno era ilegítimo, era una dictadura. Y para mayor ironía, el profesor de dicha asignatura era incivil y amoral.
    Por favor, sigue escribiendo somos muchos los que te leemos.

    • desdemitonel dijo:

      Gracias por el comentario Liz, igual he sido demasiado contundente, pero es que no puedo entender que los valores se conviertan en contenidos de estudio, en lugar de ser la atmósfera que respiren nuestros niños y jóvenes. Y sigo escribiendo, que es bueno para la salud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s